Cronicas de un LeBeau (Cap. 1)

Crónicas de un Le Beau

Capitulo I

Apocalipsis y Genesis

Es increíble el hecho de que alguna vez fui un ser tan inmundo y débil como esos mortales, y más increíble aún, que yo, un ser tan perfecto todavía los admire y añore mis tiempos como mortal.

¿Qué quién soy yo? La mayoría me conoce como Marc Le Beau, a ojos mortales, un actor, cosa no muy lejana de la realidad. Definitivamente ese no es mi nombre real y sólo tres seres más conocen mi verdadero nombre.

Todo comenzó hace mucho tiempo. Yo era un hombre rico y joven, tenía 24 años, y era feliz en un negocio con un viejo amigo de la familia, Jean Le Beau, quien siempre me resultó algo misterioso. Pero eso no importaba, yo tenía al amor de mi vida y estábamos comprometidos. En el Trigésimo Primer día del mes de Octubre en el año 1923 de Nuestro Señor. Fui a la que sería nuestra casa, cerca de la Catedral, con mi amada, y Jean iría a alcanzarnos, puesto que el se había ofrecido a ser nuestro padrino de bodas. Estando en la planta superior de la casa, cuyo gran ventanal circular permitía una vista hacia la esquina de la calle, oímos la puerta y luego un estruendo; cuando yo iba a ver qué sucedía, fui derribado y, cuando me levanté, vi a Jean peleando con alguien más y las sombras se levantaban a su paso. Así que desenvainé mi espada e iba a atacar al extraño, cuando de repente me pareció que una sombra se movió y, al movimiento de su mano, me golpeó en la cara. Volteé y vi a mi amada lanzarse con su daga (ella siempre fue muy arrojada, en parte, la razón que me atrajo en un principio a ella), pero fue interceptada por la espada de ese extraño. Al ver cómo mi amada era atravesada, me enfurecí y me lancé sobre él. Supongo que la rabia me hizo actuar de tal manera, que pude dar un gran duelo que Jean aprovechó para recuperarse un poco. Pero al final se notó la maestría de aquel ser, que cuando estuvo a punto de vencerme, Jean, tratando de salvarme, se interpuso y fue atravesado por la espada sin sufrir daño alguno, pero fue empujado y me tumbó por la ventana. Aún recuerdo la agonizante caída, mientras veía el maltrecho rostro de mi agonizante amada. De repente, nada… Desperté adolorido, apenas y podía arrastrarme con un brazo. Me di cuenta de que ya no había más, que era el fin, mi rastro de sangre lo hacía evidente; y de la nada apareció Jean de nuevo. Se acercó y me dijo: “Escapó, pero tú puedes ayudarme a encontrarlo…” “… Y e… ella, ¿c… cómo está?” Contesté. Él suspiró y movió la cabeza. “¿Quieres acabar con él?, ¿Vengarte?” - “S… sí” - “Esta bien”. Sólo recuerdo ver sus ojos cambiar, como si hubiera fuego en ellos, un pequeño brillo en su boca y luego nada…

Es gracioso, aún recuerdo estar parado en un túnel y al final de este, la luz blanca, y cuando me dirigía hacia ella, una sombra con forma humanoide, muy estilizada, se atravesó en mi camino y me envolvió… y comencé a caer. Desperté y estaba en un lugar muy oscuro y húmedo. Difícilmente podía distinguir algo, y cuando traté de moverme y noté que el espacio era sumamente pequeño. Recordé lo que sucedió y estaba agotándose el aire y me ahogué pero seguía “¿vivo?”… Oí pasos arriba y grité pero nadie me atendió. Un hambre diferente a cualquier otro tipo de hambre o ansiedad que hubiese sentido me invadió; oí otro golpe y un poco de tierra cayó en mi rostro. Me decidí y di un golpe y atravesé la pared superior, cayéndome tierra encima; sin embargo no cedí. Otro golpe y otro y luego otro, hasta que llegué a la superficie.

Encontré un cuerpo tirado que sangraba. Al verlo ahí, inconsciente y ver la sangre brotando de sus heridas, el hambre volvió a mí e instintivamente y casi inconsciente e involuntariamente, sustraje toda la sangre que tenía en sí. En el último momento, gimió. En ese preciso instante, volví en mí, vi aquel cuerpo sin vida, me limpié la boca y noté que era su sangre lo que había en mis labios y me asusté al darme cuenta de lo que estaba haciendo. Vi el foso del que había emergido y la lápida cercana. Vi mi nombre en aquella lápida y el de mi amada a un lado. Era inevitable el darse cuenta de la realidad, yo ya era un vampiro.

Tantas ideas y fantasmas cruzaron por mi mente, que necesitaba un momento para analizar lo ocurrido. Mientras reflexionaba sentado en mi propia lápida, una mano se posó sobre mi hombro. Era Jean, quien me dijo: “Pensé que nunca saldrías, ¿nos vamos?” - “¿Por qué?” - “No estás listo aún, pero para eso estoy yo aquí. Sígueme, te lo explicaré todo”.

Y me enseño lo que puedo hacer, lo que haría, lo que yo era, lo que sería, lo que estaba destinado a ser, lo que soy. Me habló de Caín, del Jyhad, de la espada de Caín, el Sabbat, y de su guerra santa. Me enseño la oscuridad de mi alma y cómo proyectarla, del poder que podría obtener y del que tenía que obtener… Del acero y su uso y arte, del fuego y su poder.

Me presentó ante el Arzobispo.[1] Había otros, como yo pero no tan agraciados, siendo presentados también y comenzó el Rito de Iniciación. Los otros 4 y yo fuimos equipados por armas de nuestra elección y después llevados a una arena circular que había sido esparcida con gasolina previamente y aún había algunos tanques del mismo líquido. Alrededor y en un nivel superior había gradas donde ya había una multitud observando y presidiendo estaba el Arzobispo que pronunció así: “A través de los siglos, el Sabbat se ha preocupado por tener entre sus filas a lo mejor de lo mejor. Ustedes han sido elegidos por algunos de nuestros miembros para unírsenos en nuestra misión sagrada, sin embargo, tendrán que demostrar quienes son los mejores. Demos entonces inicio a esta competencia de eliminación”. Una ligera sonrisa apareció en la boca del orador al pronunciar estas últimas palabras y lanzó una lámpara encendida a la arena, encendiendo la gasolina que delimitó la zona de batalla.

Yo empuñe mi espada y lancé una mirada donde Jean, quien asintió con la cabeza, y me lancé a atacar al ser más cercano. Al acercarme corriendo y lanzar mi ataque, éste me golpeó en el rostro, percatándose, un instante después, que había perdido el brazo derecho. Se impactó por ello y aproveché para lanzarlo al fuego. Alguien me atacó con su daga por la espalda, hiriéndome en el hombro. Enfurecido, embestí y atravesé con la espada a mi atacante. Para sorpresa mía, el no se movió, solamente sonrió y me golpeó muy fuerte. Mientras él trataba de quitarse la espada, yo observé que justo detrás de él había un tanque de gasolina, así que me levanté del suelo y lo empujé hasta que logré clavarlo en el tanque, justo un momento antes, él me golpeó lanzándome hacia atrás; él ardió al instante. En ese momento, volteé para ver cuantos más quedaban de pie, y vi a otro gladiador perecer a manos del último. Sólo quedamos dos. Mientras caminaba hacia él, usé las sombras para oscurecer mi figura e intimidarlo. Sin embargo, el desdichado ignoró el poderío de mi presencia y se lanzó hacia mí y forcejeamos y peleamos en el suelo. De repente, el que a mi parecer había descalificado dejándolo arder en el tanque de gasolina, se volvió loco y aún en llamas nos atacó.[2] Yo usé la potencia de mi espíritu para lanzar mi contrincante hacia la bestia en llamas. La bestia lo atacó apenas tuvo alcance y lo destrozó. Tomé la espada cerca de mí y esperé a la bestia hasta el momento en que dejó de divertirse con los restos de aquel miserable y se lanzó hacia mí. Caí al suelo boca arriba y busqué a Jean con la mirada; cuando lo encontré estaba con mi amada. En ese momento, me percaté de que la bestia me había malherido. Yo estaba atónito, pero reaccione y lancé a la bestia saltando al mismo tiempo para pararme y di un sablazo de media vuelta acertando a mi blanco con una exactitud casi divina. La bestia cayó muerta. Limpié la espada con los restos a mi alrededor, me sacudí el polvo y las primeras palabras que salieron de mi boca fueron: “Estúpidos neonatos, perdieron el estilo antes de perder la vida”

“Excelente. La Estirpe Le Beau no deja de sorprenderme…” – dijo el Arzobispo – “… un hombre apto, ágil, rico, hermoso y orgulloso; no sólo digno de ser un Cainita, ni sólo digno de ser un Keeper,[3] sino ha probado ser simplemente perfecto para continuar y aumentar el honor y el valor de ser un Le Beau. Excelente, simplemente excelente, Jean.”.

Me abrieron paso hacia el Arzobispo, avancé y al estar frente a él, saque mi espada, para su asombro y sorpresa de los demás, quienes casi al instante también sacaron sus armas. Simplemente sonreí y clavé la espada en el suelo y me incliné a una rodilla. “Eres valioso, es poco usual ver a alguien como tú, pero no estas listo aún. Jean, esta progenie tuya ha ganado mi aprecio. Estás autorizado a llevártelo a España; será entrenado y tendrá formación adecuada. Neonato[4], es un gran honor estar bajo la protección de su señoría MonVada y espero que lo remuneres, lo espero de ti, porque eres especial.” Después, participé en un rito especial llamado Vaulderie.[5]

Fui llevado a España, recibido con festejos e incluso participe en la gran fiesta de Palla Grande[6], y aunque todos admiraban mi destreza y poderío, sólo era conocido como el muchacho Le Beau. Me esmeré en aprender todo lo que estaba a mi alcance y desarrollé mi gusto por coleccionar espadas, aumentado por la razón de que ya era un experto en el arte de estas. Aprendí a resistir en mayor magnitud los daños físicos usando la fortaleza de mi ser. También descubrí que la Estirpe Le Beau es una de las tradiciones más antiguas, con mucho honor, valor y respeto en el Sabbat, y que de esta gloriosa familia que había ayudado a asentar al Sabbat y a los Lasombra, ahora sólo quedábamos Jean, un misterioso personaje que, según sé, desertó, un Obispo y yo.

Sin embargo, vi la cosa más rara, estando en Madrid, vi a Jean hablando con alguien conocido. Poco después, caminando por las calles de la ciudad, fui secuestrado en un callejón por ese ser, cuyo rostro me dio escalofríos y me hizo recordar mi muerte. “Tu amada no ha perecido, ella es como tú ahora…” – en ese momento apareció ella detrás de él – “Sin embargo, Jean Le Beau Ha sido mi enemigo durante mucho, mucho tiempo”. Yo corrí a los brazos de mi amada, la abracé y ella hizo lo mismo, pero me apretó con mucha fuerza. La vi cerrar los ojos para no ver lo que estaba haciendo, mientras que el enemigo de Jean decía “Aún débil” y me golpeó en la cabeza, dejándome noqueado.

Cuando desperté, Jean me dijo que apenas llegó a tiempo para salvarme, que casi no sobrevivo. “E… Eve…” dije y él me contestó que ella tenía como Sire[7] a aquel infame personaje, por lo que tenía que obedecerle, sin embargo, ella creó distracción suficiente para que pudieran salvarme. También me dio un papel doblado y algo maltratado, que tenía la escritura de Eve y decía:

“Mi amado ‘Marc’:

Me siento orgullosa de ti. Perdóname. Aún te quiero. Te dejo un regalo, cuídalo, es muy importante para mí. Adieu

Eve”

Entonces, Jean trajo una jaula cubierta por un manta y me la dio. Quité la manta y vi, entonces, a un brioso cuervo. Sentí un gran nexo con él. Lo saqué de la jaula y se posó en la cabecera de mi cama. Entonces, Jean me dijo que sabía dónde estaba el escondite de La Fontaine, su enemigo, que el Sabbat nos lo había encomendado como una misión y que Eve posiblemente estaría ahí. Así que Jean fue a México y yo completé mi entrenamiento y fui a Francia encabezando un grupo destinado a exterminar a La Fontaine. Me enteré que Antonio Ramírez, mi hermano en vida, el único sobreviviente de mi familia real, había muerto. Pero Jean se encontraba allá y se encargó de todo.

Al cabo de tres meses, descubrimos el lugar exacto donde atacaríamos. Hicimos nuestro esquema de ataque y arrasamos con todo y todos. Hubo bajas en mi grupo, pero sólo fueron los incompetentes que no merecían pelear a mi lado. Yo esperaba ver a Eve pero ella no estaba ahí. Sin embargo, en ese lugar me entere que ella había ido a México. Así que decidí ir allá. Se me fue entregada la fortuna de la familia y, por un favor de Monseñor Moncada, un aumento en esta.

Sin tardanza, fui a México. Compré un terreno y una bodega, sin embargo, nunca me deshice de la que hubiese sido nuestra casa; aún hoy en día, suelo ir ahí y pasar uno o dos amaneceres en el lugar. De hecho ahí viví hasta 1962, cuando me mudé a Paris, donde permanecí 16 años hasta que decidí viajar por Europa. 5 años después tomé la decisión de establecerme en México. Construí una casa a mi gusto en aquel terreno e, impulsado por mi pasión secundaria, la actuación, convertí la bodega en un teatro. El Sabbat en México me dotó con servidumbre y comencé a actuar activamente, tanto en el teatro como para el Sabbat, dándome renombre como actor así como valioso agente de la secta.

Encontré a mi hermano, Ramírez, quién no pereció, sino que también fue abrazado[8] y reclutado al clan. También encontré a Eve, quién vivió conmigo en mi casa por un tiempo pero poco tiempo después abandonó el lugar. Inclusive, gané algunos enemigos, la mayoría no digna de nombrarse, debido a lo patético de su existencia, pero uno se ha distinguido por su perseverancia, Hassan, un perro asesino que contraté para mi seguridad pero el miserable pensó que podría eliminarme. Obviamente fracasó y le perdoné su inútil no-vida.


[1] El Sabbat utiliza los títulos de la Iglesia como jerarquización.

[2] Posiblemente resultado del Frenzie o Rotscheck.

[3] Sobrenombre dado a los pertenecientes al clan Lasombra.

[4] Término dado a los recién abrazados.

[5] Rito donde todos vierten sangre en un cáliz y después beben de él.

[6] La mayor fiesta de los Lasombra

[7] Término usado para el “padre” vampírico.

[8] Dígase del proceso de creación de un vampiro.

3 comentarios

  1. Comentario por Tu proxeneta on 22 Abril, 2008 2:33 am

    mmmm una pregunta man por que habria de llevar le beau una espada y lo mas extraño por la novia tendria que llevar una daga? y sabes el estilo con el que lo estas narrando al principio como que no queda muy bien con eso de que empiezes con el 1923 de nuestro señor sabiendo que es 1923 quien demonios habla asi como si fuera todavia la era medieval mm bueno chance diras por el marc pero la neta lo veo muy descuadrado ahora estas siendo un poco mm como decirlo directo? ya que un ejemplo es de que te abrazaron y rapidamente pelea y despues esto y depsues esto o sea como que no se a este le falto que le pusieras un poco mas de sentimiento parece como si me lo contara la eliza master y mataron a mi tia y esto y aquello no le estas poniendo sentimiento yo lo siento asi con el estilo que estas utilizando esperano que lo atiendas tu sincero amigo y critoco je je kupo

  2. Comentario por marcman on 22 Abril, 2008 7:44 pm

    Thanks Kupo, si tienes razon, tiene unos detalles y para serte sincero, la escribi hace mucho y quedo corta a proposito porque mi narrador le daba weba leer mucho =P. La estare trabajando y espero criticas para q quede mejor, sabes que es mi personaje favorito.

    Otra vez, GRACIAS por los comments, Kupo

  3. Comentario por Tu otro proxeneta on 24 Abril, 2008 2:42 am

    Mmmmm

    Tiene mucha tela de donde cortar, creo ke si puedes extenderla mas, saltas muy rapido entre los detalels de la historia, me aprece que de este capitulo pueden salir otros facilmente. Si kedo korta a proposito deberias irla sacando mejor poko a poko, ir trabajando cada escena. Espero poder leer mas

    SEMPER SERVUS

    PD1.-Que tan sincera kieres la kritica? =P

    PD2. Palla Grande no es la mayor festividad de los Lasombra papacirou, es la mayor festividad de todo el Sabbat, careful!

    PD3.-Como recuerdas El palla Grande ocurre en All Hallows Eve normalmente, seria bueno ke describieras el GRandiose de un Palla Grande (mas si ocurre en all hallows eve), y no nada mas dijeras “Ah estuve en un Palla Grande en Madrid y todo chido”.

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