¿Por qué? Es una pregunta tan fútil, tan inútil, tan insensata, porque las demás preguntas sí son de utilidad. ¿Dónde? Pregunta el águila desde el aire. Útil, lo ves, busca su presa y se pregunta dónde, y cuando llega ahí pregunta ¿Qué? Ves, útil otra ves, comida o no comida. Así asegura no estar cazando una piedra. ¿Cómo? Busca así el modo más eficaz y adecuado de atrapar su presa. Útil de nuevo. Pero el por qué es una pregunta tan estúpida y trivial, puesto que nunca será completamente resuelta, porque es tan intangible y divergente. Pero supongo que eso es lo que nos hace humanos, la continua búsqueda de conocimiento y entendimiento de lo que nos rodea y, por tanto, se podría decir que soy el más humano entre los humanos, porque he buscado más conocimiento que muchos durante mi vida. Esa es la razón por la que considero esta pregunta tan inútil, porque siempre me ha gustado ser objetivo. Sin embargo, aún no entiendo ni concibo el hecho de que yo ahora me pregunte ¿por qué?
¿Por qué una y otra vez regreso a esta pregunta? ¿por qué mi objetividad se ve ofuscada por algo así? ¿por qué no puedo simplemente olvidarlo y seguir adelante? ¿por qué no tengo el valor de llamarla y decirle lo que siento? ¿por qué a veces creo que ya la dejé atrás pero cada noche regreso al mismo pensamiento? ¿por qué cada vez que creo que tengo algo bueno se me escapa de las manos? ¿por qué si había encontrado en ella una luz para redimir mis acciones del pasado ahora se ha ido? ¿por qué no puedo ser tan machista y materialista con ella y pensar que sólo ha sido una chica más? ¿por qué tuve que conocerla? ¿por qué decidió terminar lo nuestro? ¿por qué murió el amor que me tenía? ¿por qué no puedo creer que su amor por mí terminó? ¿por qué habrá dicho eso si una semana antes me dijo que a pesar de que quedará fuera de la escuela lo nuestro no debía terminar?¿por qué si todo parecía tan bello terminó tan de repente? ¿por qué aún me aferro a su amor? ¿por qué ignoro los rumores acerca de otro? ¿por qué si yo he sido tan malvado en otra ocasión no puedo creer que ella lo sea? ¿por qué aún la veo como el ángel que siempre ha representado para mí? ¿por qué lo que siento por ella a veces creo que es un capricho y a veces creo que es algo más? ¿por qué entonces si es un capricho prefiero su felicidad y bienestar al mío o a que esté a mi lado? ¿por qué entonces si es más que un capricho no he hecho nada más para recuperarla? ¿por qué, si siempre he obtenido lo que quiero, hoy sólo me conformo con verla alejarse? ¿por qué rechacé a tantas oportunidades por ella? ¿por qué ahora que soy libre no quiero nada más que a ella? ¿por qué aún duele el corazón tanto? ¿por qué aún la extraño? ¿por qué aún tengo deseos incontrolables de estar con ella? ¿por qué a pesar de todo sigo siendo un idiota que sigue en el lodo? ¿por qué…? ¿Por qué?…
Hace tanto que no escribía que ahora siento que estoy algo oxidado, que las palabras ya no fluyen como solían hacerlo, que a pesar de que estoy lleno de múltiples sentimientos no pueda expresarlos adecuadamente. Es sólo que estoy cansado. Confundido. Sí, tengo toda la razón en el mundo para estar molesto con ella, tal vez, pero no lo estoy. Sigo viéndola como eso perfecto e inmaculado que tenía. Es sólo que ella se convirtió en la luz del lado oscuro de mi ser. Ese lado oscuro del que nadie sabe porque yo me he encargado de que sea así, ese lado que muchos han visto pero que mi continua mascarada la oculta al igual que a mis verdaderos propósitos, ese lado inmisericorde, malvado, voraz y ambicioso que gusta de usar a las personas, experimentar con ellas y desecharlas cuando ya no son útiles. Tal vez por eso me guste tanto el juego de vampiro que tanto elogio, porque me permite desenmascararme un poco a través de mis personajes, por su similitud con mi vida, porque refleja esa incomprensión y soledad que llevo guardada. Oh sí, esa soledad que me ha hecho escribir esta noche. Y esta noche que parece eterna en mi vida.
Pero aún así, ella permanece y sigue siendo mi poder, mi placer y mi dolor. Por ella aún me contengo, por ella aún no he desesperado, por ella me sigo haciendo el fuerte, pero esa fuerza se está comenzando a agotar y no sé cuánto más pueda seguir así. Nunca pensé llegar a sentir un amor así. Siempre pensé que por mis actos, ese tipo de amor me estaba restringido, prohibido, que nunca podría alcanzar. Tal vez, ese sea mi castigo, conocer ese amor y perderlo, pero ahora no lo veo tan mal. ¿por qué, cuando pienso en ella, sonrío mientras lloro? ¿Cómo es que alguien puede tomar esas dos posiciones tan extremas en mi vida? ¿Cómo me enamoré de ella tan rápido? Creo que tal vez ese fue mi error, el haberme enamorado tanto y tan velozmente de ella; yo, el que siempre anhela su independencia sobre lo demás, el que no debe necesitar de nada o de nadie, sobreviviendo de una foto de ella. No debí haberlo permitido, pero ¿cómo evitarlo? Si ella era tan dulce, tan bella, tan pura. Simplemente no se podía evitar. ¿Por qué no puedo ni siquiera verme al espejo sin recordarla a ella? Cada vez que me veo reflejado ahí y veo esos dos ojos que sobresalen entre las demás facciones de mi rostro, que han cautivado a otras tantas personas especiales pero que ninguna había capturado como ella lo hizo, recuerdo que ellos fueron los que lograron su atención, porque ella me lo dijo cuando yo le pregunté que fue lo que hizo que se fijara en mí. Los veo y no sé si maltratarlos, arrancármelos y reclamarles porque no fueron capaces de mantenerla a mi lado, y sacarles a golpes el secreto que siento que ya he perdido; o elogiarlos y agradecerles por haber hecho lo que hicieron, por haber podido mantenerla junto a mí el tiempo que pudieron, por sacrificar su brillo a cambio de una temporada a su lado.
Sí, así es, soy muy contradictorio y paradójico, lo sé, siempre lo he sido, creo que siempre lo seré. Pareciera ser que soy muy extrovertido cuando en realidad soy más reservado que la mayoría. Se diría que soy de aquellos payasos y bufones sin sentido, pero lo que no saben es que todo, absolutamente todo lo que hago tiene una razón de ser. Todo. Aunque debo admitir que hay cosas que me salen por azar y suerte, pero que aún éstas aprendo a aplicarlas voluntariamente. Todo esto lo escribo como un modo de desahogar las presión que llevo dentro de mí, y se lo mostraré a una persona o dos. Tal vez se lo muestre a ella, pero no tendría caso ya que ella me conoce mejor que algunos que llevan años conociéndome y sabe casi todo esto, a excepción de mis preguntas, mis porqués.
No he dejado ni una sola noche sin antes de dormir pensar en ella, sonreír, derramar una lágrima y, sobre todo, agradecer a Dios por haberme dejado conocerla, por haberme dejado abrazarla y besarla, por haberme dejado amarla.
Este cuestionamiento me hace crear una antitesis a lo expuesto anteriormente. ¿Por qué he de ser tan soberbio y pensar ‘¿por qué?’ cuando la más correcto sería pensar ‘¿por qué no?’?
¿por qué no debió haber sucedido? ¿por qué no se debió alejar de mí? ¿por qué no he de seguir amándola después de todo lo que compartimos? ¿por qué no he de seguir adelante? ¿por qué no?… Después de todo, creo que tal vez ya tuve demasiada suerte con haberla conocido, por haber coincidido con ella en el mismo tiempo, lugar y espacio, que el haber logrado algo más ya era extra y que, tal vez, ella no era para mí e hizo bien en alejarse. Sin embargo, ella no ha dejado y no dejará en un tiempo de ser lo primero en lo que piense al despertar en la mañana y lo último al irme a dormir. Ella es mi alfa y mi omega, pero mi corazón aún no está en paz. He de hablar con ella, he de aclarar todo, he de pedirle su decisión final. Hacerle frente de una sola vez y por todas y quedar en paz. Ella decide, yo la esperaré si ella así lo desea, o trataré de olvidarla si ella así lo ordena, esperando que si alguna vez me logré enamorar así en tres semanas, pueda yo encontrar amor en otro lugar. Pero no creo que suceda…
Creo que ya dije lo que tenía que decir. A ella y por ella, escribiré algunos versos que tal vez, ¿por qué no? algún día haga canción.
He concluido que la mayoría de estas preguntas se contestan por sí mismas si a cada ‘por qué’ lo cambiamos a un ‘por amor’.
¿Ya no me ama? ¿Me ama aún? ¿Volverá a amar otra vez?
Esta noche, como todas, sonrío, derramo mi lágrima habitual y agradezco el haberla conocido.
Musa mía, donde quiera que estés descansa que yo velaré la noche por ti, una vez más…
2 comentarios
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Seeeeeeeeeeee
Pasame un cigarrito y el whiskey karajo!, kiero recordar…
Muuuuy bueno… quien no ha pasado por algo similar??
Esos momentos llenos de incognitas… Rogando por una sola respuesta…
jeje que a veces nunca llega… carajo!!!