La Historia de Asgard (Un Cuento de WoD)

Las luces de la calle parecían como luciérnagas que volaban a velocidades superlativas mientras que Asgard miraba por la ventana del asiento del copiloto del Corvette negro en el que iba, siendo conducida por aquel extraño y apuesto caballero que apenas conocía. El la atemorizaba un poco, desde que lo conoció la noche anterior y el le limpio su sucio rostro, cubierto de polvo y sangre, sintió como su fría mano le erizo la piel de la espalda, sin embargo, su sonrisa era, aunque distante, muy cálida, le daba confianza.

La ciudad… ya nunca la vería igual que antes. Siempre la vio como su hogar y refugio y ahora debe esconderse de ella. ¿Que es lo que la hacia a ella tan especial? ¿Por que todos tenían esta obsesión con ella? Hace apenas un mes su vida era tan normal y en menos de una semana había visto morir a su mentora, una figura que veía casi como una madre, y se vio cazada por esos agentes y como capturaban a los amigos que estaban dispuestos a morir por ella, para después conocer a otro mentor quien casi muere ya dos veces por salvarla y hoy tuvo la oportunidad de pagarle al mundo todo lo que le esta haciendo y dio el coupe du grace a ese maldito que asesino a su maestra. Pero no se sintió bien, ‘¿qué es lo que pensaría Madre?… ¿Madre?… No, no se qué hacía… pero sentí el odio, y ahora soy… soy…una asesina. Madre, te extraño…’ Sus pensamientos empezaron a volverse erráticos y cuando estaba a punto de estallar en llanto, recordó que no venia sola.

Instintivamente volteo a ver al espejo retrovisor para tratar de adivinar si su acompañante había notado su tristeza, pero cuando lo busco, no vio nada.

No, nada no, porque si vio el respaldo del asiento donde debería estar su acompañante, que se había presentado como Marcos Ramírez y hace un par de horas se nombro Marc LeBeau, pero no lo vio a el. No vio su rostro finamente delineado aunque fuerte, ni su cabello negro largo atado, ni su playera negra ni la gabardina de piel oscura. No vio a nadie. Como si no estuviera ahí. Bueno, si estaba ahí, ella lo estaba viendo, pero no su reflejo. Inmediatamente, su mente se lleno de recuerdos de fantasías y películas y libros, donde decían que había una clase de criaturas que carecen de reflejo, ‘…pero no podría ser, no en la realidad… aunque después de todo si yo soy lo que soy… pero un… ‘. Sus pensamientos fueron interrumpidos por sus palabras que salieron inconscientemente.

“¿Eres un vampiro?”

“¿Como dices?”

En ese momento, Asgard se dio cuenta que había pensado en voz alta y que había hecho la pregunta así que ya era tarde para arrepentirse. Además, no podía arriesgarse, así que decidió continuar con un poco mas de agresión en su tono.

“¡No tienes reflejo! ¿Eres un vampiro?”

“¿Tu crees en esos cuentos de hadas?” dijo LeBeau mientras acomodaba el retrovisor para ver el exquisito reflejo de ella, de su cuerpo femenino y voluptuoso envuelto en ese vestido escotado con la pierna abierta en el costado hasta la cadera cubierto por un abrigo, todo el conjunto blanco y puro, y el sonreía sarcásticamente, sabiendo que ella no podía ver su reflejo.

“No usualmente, pero me han ocurrido demasiadas cosas extrañas. ¿Que eres tu?”

“Un Cainita”, sonrió de nuevo, sabiendo que ella no entendería.

Asgard no estaba satisfecha debía saber mas, cerro los ojos y se concentro, enfocándose en la llama interna que lleva que es la vida, y veía su propia vela encendida, soltando chispas al aire. También podía ver las velas de sus amigos a distancia y la de la gente que pasaba en la calle, pero cuando se concentro en el, vio su vela como si fuera recién apagada, sin una llama pero la mecha aun roja y humeando.

“No siento la vida en ti. Estas muerto. Tienes mas edad de la que parece”

“Estoy muerto… y me muevo”

“¿Entonces que eres?”

“Me gusta pensar que soy alguien que vive tiempo prestado”

“Si no eres vampiro, ¿porque solo andas de noche?”

“Soy lo que algunos llaman un Playboy, duermo de día y vivo de noche”

“¿Pero por que? ¿Por que solo de noche?”

“La noche es mágica, misteriosa, romántica, deliciosa y, como dicen, el corazón a media luz siempre se entregara”

“Si, pero también es oscura, peligrosa y traicionera, muy riesgosa”

“Pero, ¿que no acaso así es también la vida? Oh perdona, pero como voy a saberlo yo si carezco de vida, ¿o no?”

La sonrisa sarcástica que mostraba LeBeau se torno ahora mas marcada por el hecho de que había vencido en la discusión a su joven y bella acompañante, quien solo abrió la boca buscando dar algún argumento que nunca llego.

El camino a la casa de LeBeau no tardo mucho más. Por fuera solo parecía una casa grande, con un gran patio, una casa de la clase media alta, pero realmente era una mansión en miniatura. La cochera era capaz de albergar dos autos mas aparte del Corvette, el Scighera, la camioneta y la Harley 68, estaba rodeada de un patio que aunque exquisito y lleno de plantas, parecía un tanto… seco. Al entrar por la puerta principal inmediatamente se distinguía la sala-vestíbulo principal que tenia una hermosa sala negra con un sillón antiguo con grabados de madera y tapicería victoriana, que aunque contrastaba demasiado se mezclaba bien con el estilo del cuarto. Empotrado a la pared, un televisor plano de pantalla gigante que parecía que rara vez era encendido y a un costado, una barra para servir bebidas que parecían estar ahí por anos. La sala era vigilada por el balcón que dirigía a las recamaras en la planta alta a la que se podía acceder por la escalera que estaba a un costado. Todo el lugar estaba adornado con maderas muy finas.

“Debes estar hambrienta, Vamos a cenar”, dijo LeBeau mientras se dirigía al pasillo al fondo de la sala el cual tenia algunas fotografías y reconocimientos a Marc LeBeau, pero de alguna manera, se veía distinto en esas fotos. Vigilando el pasillo, se encontraba un reloj de pie de madera que parecía ser demasiado antiguo con el detalle que ya no caminaba. Al final del pasillo, un espectacular comedor al parecer Luis XV en caoba oscura que una vez más contrastaba con el ambiente moderno y metálico de la construcción y decoración del cuarto. LeBeau se acerco y sentó a Asgard en la mesa y fue detrás de la pared que parecía ser la cocina. Tras veinte minutos, LeBeau regreso con un plato con ensalada y un tierno T-Bone cocinado a la vinagreta que, según dijo, le enseñó a preparar uno de los mejores cocineros de Europa. El solo se acerco una botella de algo que parecía ser vino tinto y una copa y bebía lenta y degustadamente.

“¿No vas a comer nada mas?” pregunto Asgard a lo que LeBeau se limito a contestar “Es todo lo que necesito esta noche” y no hablaron mas durante la cena.

Al terminar, ella se sintió un poco mejor pues realmente ya tenia hambre y el plato fue delicioso, mas sin embargo, como siempre sucede, una vez satisfechas las distracciones de las necesidades corporales surgen los conflictos internos y en ese mismo instante, Asgard recordó lo que había hecho y sintió un poco de tristeza y remordimiento.

“No podías evitarlo, de cualquier forma, el iba a morir y tu sentiste dolor y furia, no es tu culpa”, interrumpió LeBeau.

“Pero no debí hacerlo… M… Ma… mate a alguien y…”

“Vamos, todos nos equivocamos alguna vez, tranquila. Además, debes aprender a defenderte, en tu cuerpo y en tu alma, de tus enemigos y de ti misma. “

Un momento de duda asalto a la joven artesana de la realidad “¿Por que haces esto? ¿Por que me ayudas?”

“Debes aprender a defenderte. Ven, quiero mostrarte algo”

La tomo de la mano y la dirigió al pasillo. Se detuvo frente al reloj inerte y paso la mano por detrás de el, haciendo que este se hiciera de lado dando paso a una puerta secreta. Bajaron por una escalera de caracol de piedra hasta llegar a un cuarto donde había una pequeña biblioteca y algunos artículos de valor. “Todavía falta” dijo LeBeau y tomo 2 libros y los jalo al frente y los regreso, logrando que se abriera otra puerta secreta. No se veía nada hasta que entraron y automáticamente se hizo la luz. Era una cámara gigantesca donde había una arena circular, un par de alacenas y al fondo dos placas de Acero empotradas a la pared. Lo más impactante del lugar era que por encima de la arena había una cúpula como vitral y, con iluminación artificial, daba la impresión de que el sol se asomara por ese domo. LeBeau camino directamente hacia las placas del fondo y Asgard le siguió. De un fuerte y rápido movimiento, el Cainita las abrió revelando una colección impresionante de espadas. Antiguas, nuevas, de acero toledano, de corte sarraceno, con mil dobleces japoneses, de plata, de bronce, romanas, medievales, orientales, renacentistas, Gladios, Mandobles, Bastardas, Cortas, Katanas, Sables, Cimitarras, Dagas, Claymores y hasta otras tantas difíciles de clasificar. Asgard, que apenas y había visto su propia espada y una que otra mas, quedo impresionada al ver tal colección y mas aun cuando LeBeau dijo: “Elige una”.

Tardo unos cuantos segundos en recorrer con la mirada toda la colección hasta que por fin, se detuvo en una, curva, delgada, ligera y bella. “Esa” dijo y señaló su elección, Marc sonrió y se la alcanzo.

“Interesante elección, una scythe, tiene historia, supuestamente perteneció a un gran guerrero nórdico que viajo a medio oriente donde se lleno de cultura y conoció los pormenores mas finos y elevados de la guerra y de la filosofía y regreso a su país, donde construyo un gran imperio que duro muchos anos.”

LeBeau camino al centro de la arena y Asgard lo siguió. El saco su espada de la vaina escondida en la gabardina y solo dijo: “En Garde!”

Ella se puso en guardia y comenzó a atacar, teniendo todos sus ataques bloqueados y evadidos por su rival, quien parecía gozar la escena, como cuando un adulto juega con un niño pequeño. Mientras combatía, LeBeau le daba lecciones mas profundas, usando la esgrima como metáfora:

“La espada es una extensión de tu brazo, no un accesorio a ella”, “La espada como cualquier arma, pero en especial una espada, no debe ser desenvainada a menos que estés dispuesta a tomar una vida. Si no lo haces así, perderás el respeto de tu rival y peor aun, te lo habrás perdido tu misma”, “Siempre debes de estar en guardia, pero no siempre empuñando la espada, pues aunque el brazo da el golpe, la mente lo dibujo antes y mas rápido…”, “Mantén la calma siempre, pero no dejes de sentir miedo. Sin calma te entregas a la bestia, tus impulsos mas bajos e ilógicos; sin miedo, dejas de sentir el peligro y te vuelves frío, insensible y desalmado. Si pierdes alguno de los dos, te habrás perdido tu.”, “La mejor guardia que tienes es tu disciplina, pero se flexible contigo. Nunca dudes de lo que tengas que hacer, pero nunca hagas mas de lo que dudas”

Al cabo de un rato, ambos acordaron un ritmo, la batalla se convirtió en una danza, en un baile donde los dos se perdían en la mirada del otro, donde al pasar el abanico de la espada daban un paso, y al regresar, una vuelta y un Pare de bureo. Ella logra aprovecharse del exceso de confianza de su maestro y de un tajo corta su ropa, dejando su torso al desnudo y una herida en la espalda. LeBeau sonríe como el padre que ve a su hijo andar en bicicleta por primera vez. Repentinamente, la espada de LeBeau reflejo a Asgard en su vestido blanco y, al girar la hoja, la reflejo sin el. Un corte perfecto, implacable, exacto, sin cortar un solo milímetro de la extensión de su delicada piel y piel era lo que mas mostraba ahora, dulce, fresca y tan… viva.

“¿Puedo ir a vestirme?” dijo Asgard inconforme

“¿Acaso necesitas ropa para combatir?” sonrió LeBeau y Asgard retomo la guardia aguerrida, pero LeBeau continuo: ”Pero ya ha sido suficiente tiempo, tienes razón, y además, necesitas asearte. Ven.” La tomo de la mano y la guió de regreso a la casa.

Esta vez no se detuvieron en la sala, sino que subieron por la escalera de madera y en lugar de llevarla a alguna de las otras recamaras como la noche anterior, le abrió la puerta de la primera, la principal, donde el dormía. Ella entro y vio el delicioso cuarto, todo cubierto de madera como casi todo en la casa, tenía una cama de cuatro postes, grabada con cortinas de lino. Encima de la cama, un blasón también grabado que asemejaba una rosa envuelta en un listón, con una leyenda bordada y una corona por encima. Un televisor como el de la sala solo que un poco más pequeño. Junto a la cama un potrillo al parecer para colocar la espada. Al lado contrario, se encontraba un tocador y a un costado, la puerta a un vestidor. En el tocador, en vez de espejo había una pintura, un retrato de si mismo. El camino a la puerta de fondo y la abrió, descubriendo el baño principal. Ella entro y vio un cuarto de baño como nunca en su vida; tenia un estilo francés un poco modernizado, una tina grandisima hecha de algún tipo de granito, una regadera dorada con motivos renacentistas, pero lo mas destacado del cuarto es que toda la pared del fondo era un gran espejo. El abrió el agua caliente de la tina, la invito a pasar y salio, dejando la puerta abierta diciendo “Ponte cómoda”.

“Así nada mas y ya?” dijo ella en una combinación de coqueteo espontáneo e incertidumbre real.

“Esta bien, voy para allá, también necesito asearme”

Ella terminó de quitarse las pantaletas que era la poca ropa que le quedaba y sumergió su delicado cuerpo en el agua tibia, mientras se preguntaba hacia cuanto que no disfruta de un baño así. El agua relajaba su cuerpo cansado, cuando repentinamente, irrumpió LeBeau dentro del cuarto, puso la copa vacía en la barra a un lado de la tina, removiéndose los pantalones con un modo tan sistemático y se dirigió a la regadera. El abrió las llaves sin preocuparse realmente por la temperatura y se quedo ahí recargado sobre una mano, con su delgado pero fuerte cuerpo desnudo y el largo cabello escurriendo por su espalda, frente a Asgard que no sabía si quería salir huyendo de ahí o quedarse a mirarlo por horas. Sin embargo, ella pudo notar como el levantaba el rostro y lo agitaba, no para enjuagarlo, sino en un fútil intento por sentir las gotas de agua, por gozar alguna gota perdida, pero no lograba hacerlo.

El volteó a verla y sonrió, cerro las llaves de la regadera y se dirigió hacia Asgard en la tina. La invitó a moverse y se sentó con las piernas abiertas en la tina detrás de ella y comenzó a darle un suave masaje en la espalda. Ella lo permitió aunque no sabía realmente por qué, pero se sentía bien.

“Te sientes mejor? Mañana te dolerán un poco los músculos, pero con esto no te sentirás tan mal”

“Pero por que haces esto? Todo esto?”

“Niña mía, ni yo mismo lo se a ciencia cierta. Supongo que es la vida y el espíritu que irradias; me cautiva”

“Pero por que yo? Que tengo yo de especial?”

“No lo se, pero desde el momento que entraste al bar anoche sentí tu presencia”

“Que es lo que quieres de mi?”

“Yo? Nada. No pretendo ser grosero pero que crees que podría querer de ti?”

“No lo se, por eso lo pregunto y, además si no quisieras nada, porque haces todo esto?”

“Bueno, tal vez si quiero algo.”

“Lo sabia!”

“Protegerte y cuidarte y tener tu compañía, tu presencia cerca de mi”

La respuesta de LeBeau dejo a Asgard en silencio por unos segundos. Quien o que era este hombre que demostrando mas poder y sabiduría en su actitud solo quería de ella su compañía? El comenzó a deslizar sus brazos por el cuerpo de ella hasta tenerla sostenida por un delicado, pero excitante abrazo. ¿Por que ella misma tenia la sensación de querer lo mismo dentro de ella?

“Pero por que precisamente yo? Deben de existir y haber existido muchas mujeres mas en tu vida, por que yo?”

“¿Por qué no? Además ni yo mismo lo se”

“¡¿Que deseas de mi?!”

“Para alguien como yo es difícil llevar esta existencia vacía y fría y tu, mon cherrie, has logrado dar un poco de vida a mis desoladas noches. Por eso solo deseo tu bienestar y tu compañía.”

“¿Pero por que?”

“Un día le preguntaron al padre Caín, ‘ Padre, ¿por que nos prohíbes Abrazar a aquellos que amamos?’. El sabio Caín, se entristeció un poco, callo por un segundo y luego hablo y dijo ‘El amor es como la dulce lluvia que viene de Aquel en las Alturas y si alguno de nosotros alguna vez es agraciado con este don sin Dominar, ni Impactar ni Condicionar, un amor dado libremente, es capaz de redimir hasta al mas bajo de nosotros, y si eres capaz aun de sentirlo, estarás doblemente redimido”

“No entiendo”

“Digamos que me siento parcialmente redimido”. Marc sonrió mientras lo decía pero inmediatamente borro su sonrisa y la reemplazo con un pequeño gesto de melancolía. Abrazando a Asgard, la levanto con una facilidad increíble, sin ser rudo.

“Pero si quiero que esto sea real y sincero, debo empezar siéndolo yo. Debo advertirte. Mira al frente, al espejo y observa, esto es lo que soy!”

Asgard seguía siendo sostenida, abrazada por detrás por LeBeau, quien la acariciaba tierna pero ansiosamente y le sostenía el rostro para que viera al espejo. Ella en ese momento tenía los ojos cerrados y en su cabeza ella sabia que se vería así, protegida entre sus brazos. Pero lo que vio fue impactante.

No, otra vez no fue lo que vio, sino lo no que no vio. Al abrir los ojos, ella vio su deliciosa figura femenina, ligeramente flotando, debido al hecho de que estaba siendo cargada por LeBeau, vio su cadera regodeándose hacia atrás provocativamente, pero cuando subió la mirada, nunca encontró el reflejo del ser que la estaba tocando, piel contra piel. Incluso, cuando LeBeau movió su mano acariciándole el vientre, ella vio su propia piel en fricción contra algo invisible, no una mano.

“Dime. ¿Es esto lo que realmente quieres?” Ella permaneció muda.

“Esto es lo que soy, esto es lo que tengo. Es un hecho, carezco de reflejo, como de muchas otras cosas. Quisiera regalarte mi reflejo y que me vieras contigo abrazado ahora pero no puedo. ¿Estas dispuesta a voltear al mundo y verte sola? ¿Qué aunque yo te siga abrazando como ahora, siempre te veas sola? ¿Realmente quieres eso?”

“¿Qué eres? ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas?”

“Solo tu compañía.”

“No lo se”

Mientras decía eso, su vista fue nublándose, cerrándose, como si se mareara, pero seguía conciente. De repente, no vio nada, y sintió una pequeña presión en su cabeza, por lo que pensó que el le había tapado los ojos, mas no era así. De poder ver su reflejo, se vería rodeada de un tentáculo de sombras alrededor de sus ojos. Marc se acerco a su oído y le susurro.

“He vivido mil vidas para encontrar un alma como la tuya, una tan pura, una tan valiente, un ángel que me robara el corazón”

Mientras lo hacia, se abrió la muñeca y dejo que su sangre escurriera sobre la copa que había dejado en la barra. Apenas sangro lo suficiente para llenar media copa y la herida se cerró sin dejar marca alguna. “Bebe” dijo y ella lo hizo. Para ella, fue delicioso, algo extraño, no era el sabor sino algo dentro de ello que lo hizo delicioso. De repente, su corazón comenzó a latir más rápido, una repentina sensación de sonrojo y de excitación la abordo. Ella se dio cuenta que de alguna manera, sus sentimientos por LeBeau se intensificaron, que a pesar de que antes ya deseaba quedarse a su lado, ahora no había otra cosa que deseara mas.

Ella se deslizó para poder pararse en el piso de la tina y entonces se giro para ver a LeBeau de frente; bueno, para no verlo. Lo abrazó y lo besó tiernamente.

“¿Estas segura de…?”. Las palabras de LeBeau se cortaron abruptamente por un beso mas apasionado de ella.

“¿Tu que crees? Lo hago porque si quiero”

LeBeau no sabia si volver a preguntar o volver a besarla, así que por primera vez, el se quedo con el rostro sorprendido y sin palabra alguna. Después de un par de segundos, recobro la compostura y mientras se acercaba a su oído, dijo:

“Entiendo. Gracias por permitirme estar aquí. Mi existencia es tuya y a tu disposición y servicio, ma cherie

Mientras decía estas palabras, sus colmillos se extendieron y se volvieron un poco más filosos. Le beso el cuello dos veces y después la mordió.

Ella primero sintió un dolor agudo pero pequeño e inmediatamente después, sintió un placer extremo, una sensación de éxtasis maximizado, como la mejor de sus experiencias sexuales pero magnificada cientos de veces. Su cuerpo se relajó y se convulsionó un par de veces y no estaba segura si era agua de la tina o líquido de su interior lo que escurría ahora entre sus piernas mientras lanzaba un breve pero firme gemido.

Cuando hubo acabado, el la soltó, pero la sostuvó para que no cayera. Ella escuchó una voz en su interior que solamente alcanzo a decir “Más” y ya pudiendo ver, vio en el espejo gracias a la ausencia del reflejo de LeBeau una par de líneas rojas muy delgadas corriendo por su cuello, una de ellas incluso logrando extender su camino hasta su seno, un poco arriba de su pezón.

Ella se impresionó un poco, pero el le sonrió y le volvió a dar esa confianza. El la besó de nuevo y la llevó en brazos desnuda al lecho. La recostó y la besó mientras la volvía a abrazar. El ya no disfrutaba de los placeres carnales en su estado actual, pero por ser ella, el le daría lo que nunca había podido dar. Amor…

3 comentarios

  1. mmmm hace un a buen que no me acordaba de la historia pero recuerda si la vas a poner la historia de asrgard sera bueno que la pongas completa man con todo los pormenores y detalles je je bueno que chido que la hyas subido

  2. Tsssssss opino igual que tu proxeneta,

    Aguantaria poner la historia completa cacho por cacho, ya sea escrita por ti o todos, o de plano un remake en story crafter, conzco una jugadora ke podria hacer un buen papel. jejejejejej.

    Estaria buenisimo leerla toda completa de cacho acacho mejor aun si se para por aki eliza master. ^^

    SEMPER SERVUS

  3. Completa o no me gusta y por mucho…

    Pero si hay más Adelante!!!! Deleitame… ;-) jeje

    Una historia… Un sueño… Simplemente…. Una conexión…

    Te Quiero


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